martes, 19 de enero de 2010

Reflexión sobre las redes sociales

Cuando conocer a gente por Internet dejó de ser algo extraño y comenzaron a aparecer las primeras redes sociales, hacer nuevos amigos era algo relativamente sencillo. Cuando me refiero a amigos, siempre es a personas ‘reales’, con las que tienes un contacto físico y visual.

Con el tiempo, las decepciones y fracasos de esas relaciones, de amistad o pareja, han ido frenando nuestra capacidad de conocer a personas completamente desconocidas, salvo lo que dicen de ellas mismas en su perfil. Nuestras experiencias y las experiencias de la gente de nuestro entorno, además de lo que nos enteramos por las noticias, hace que todas las herramientas positivas que tiene una red social, acabe convirtiéndose en algo negativo, o positivo pero manteniéndolo sólo en el plano virtual.

A día de hoy, conocer a personas ‘reales’ a través de una red social es más difícil que nunca. ¿Por qué? Porque ya no se corre ese riesgo de ir a una cita sin más y ver qué pasa; ahora queremos conocer completamente a una persona a través del ordenador antes de conocerse en persona. Para ello usamos el Messenger como una herramienta de comunicación, cuando lo que hace es precisamente incomunicarnos, cada vez más. También se está perdiendo la llamada telefónica, escuchar el móvil en el momento que te hace falta hablar con alguien y es esa persona, se ha sustituido por conversaciones pactadas y estructuradas en horarios, a través del ordenador también.

Parece que no estamos observando cómo dependemos, cada vez más, de un ordenador. Del mismo modo que hace quince años nadie necesitaba un teléfono móvil y ahora casi nadie sale de casa sin él. Últimamente se han puesto de moda los ordenadores ‘notebook’, y el tiempo dirá si dentro de unos años no podremos salir de casa sin ellos también.

Me parece muy triste la vida tan conservadora que observo a mi alrededor. Uno llega a una ciudad, dispuesto a conocer gente, a correr el riesgo de equivocarse, de sufrir decepciones… de conocer a las personas, pero es difícil. Madrid, por muy abierta que sea la ciudad, es como cualquier otra en este aspecto; si una persona se te acerca en la calle, el metro o en cualquier lugar público diciendo si quiere tomar un café contigo o que le gustaría conocerte, te dicen: tengo pareja, soy heterosexual o ahora tengo prisa.

Para ello se han creado las redes sociales, para poner en contacto a personas que tienen una necesidad de comunicarse con otras personas en su misma situación, un punto en común para conocerse. Y funcionaban bien, hasta no hace mucho. Ahora cada vez hay más redes sociales, de temática similar, y las mismas personas apuntadas en todas ellas, con su perfil duplicado. El problema que observo ahora es que cuando contactas con alguien interesante, pretendes conocerlo con el clásico mensaje que rompe el hielo (y no se puede hacer en la calle), invitando a quedar personalmente para tomar un café, ahora resulta que antes de eso tienen que conocerte lo suficientemente bien.

Es curioso, pero creo que dentro de poco tiempo muchas de esas personas quedarán para tomar el café, cargados con sus notebooks, porque se conocerán tan bien entre emoticones y risas irreales tipo ‘muahahaha’, que se estarán por fin frente a frente y seguirán comunicándose a través del ordenador.

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